Ad nauseam
Les conté que odio a este maldito Murphy que, sea quien sea, se ha paseado en mi vida completamente?
Justo ayer le estaba contando a mis tías que parecía que ya los achaques estaban cediendo, y que incluso me atrevía a decir que ya se habían ido. Craso error.
Hoy me levanté, empecé a alistarme para trabajar con toda la pereza del mundo porque por supuesto que mi cuerpo está extremadamente cansado con todo esto de producir vida, y la división celular etcétera, y de repente cuando salí del baño sentí unas ganas incontenibles de vomitar. En ese momento no tuve más remedio que hacerme tirada a la par del excusado mientras oía en mi cabeza el Universo haciendo je, jee! como Nelson. Lo cual para mí fue el acabóse, así que desde este momento rompo relaciones con Murphy. Está muerto para mí.
Obviamente, el vómito de puro jugo gástrico que quema la garganta no es nada divertido. De hecho, ya me está haciendo sentir que estos benditos achaques seguirán ad perpetuam, ad nauseam hasta que este(a) niño(a) decida honrarnos con su presencia.
El post vomitivo del día es traído a ustedes por... Lilly y Frijolito.