Aquí hay gato encerrado
Hace un mes recibí mi último comentario en este blog. Y eso está raro, porque no puede ser que de repente todo el mundo se haya olvidado de mi existencia y así como así hayan dejado de comentar. Eso sería ilógico. Así que lo que pienso es que a esta cosa le pasó algo y ya no me está mostrando los miles de comments que me llegan todos los días. Sí, eso es. Y no me traten de decir lo contrario.
Lo que pasa es que necesito ayuda. Estoy en una situación un poquillo... incómoda. A ver:
Desde antes de que yo quedara embarazada, antes de que siquiera pensáramos en la posibilidad de la existencia de Camila, Michael decía que él no quería estar en el parto, cosa que yo acepté eventualmente porque aparte de que soy una maricona de las más grandes, él también es un soberano maricas, y para qué quiero yo tener a mi marido todo descompuesto en la sala de labor encima del susto porque ME ESTA SALIENDO UNA PERSONA POR LA VAGINA, OUCH!!!?
Entonces acordamos que la que iba a estar era mi mamá. Porque ella ya ha parido 3 veces, entonces como que ella ya es máster en esa vara. Además, ella es mi mamita, y ya les había contado que yo quiero a mi Mamá?
Pero ayer, la graciosada que me hizo mi amado esposo no tiene nombre: cambió de opinión. Ahora sí quiere estar. Con los ojos cerrados todo el tiempo, por supuesto. Osea, me lleva el cuerno, porque ahora me topo con esta disyuntiva de a quién mandar al carajo: a Michael, que es el papá de la nena además del hombre que amo y con el que pasaré el resto de mi vida y yadda yadda, o a la madre que me parió y que podría ser de muchísima ayuda en el momento en que la parturienta sea su servidora?
Y más importante, cómo le digo al que al final no vaya a poder estar ahí?
Auxilio?